17 de mayo. La lgtbifobia como problema estructural

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Así siempre, como agua, flor o llama,
Vuelves entre la sombra, fuerza oculta
Del otro amor. El mundo bajo insulta.
Pero la vida es tuya: surge y ama.”

Luis Cernuda

 

El 17 de mayo de 1990 la OMS (Organización Mundial de la Salud), un organismo dependiente de la ONU, sacó de la lista de enfermedades mentales a la homosexualidad. Fue la culminación de una larga lucha por eliminar de listas que criminalizaban y degradaban la homosexualidad. Los grupos de presión de la derecha religiosa y social se lanzaron a una campaña para, según ellos, denunciar el  “chantaje” que el “lobi rosa” había ejercido sobre las Naciones Unidas. Todavía, un cuarto de siglo después de ese hecho, siguen con su campaña difamatoria, alfombrando con sus mensajes de odio las miles de agresiones, cuando no de asesinatos, que aún se producen en el planeta.

 

Como celebración de este paso hacia la normalización, desde la entrada del nuevo siglo, se celebra el 17 de mayo el día mundial de lucha contra la lgtbfobia, una celebración y una conmemoración de carácter meramente reivindicativo que es aprovechado para dejar un relieve de la situación de desamparo y de dolor que muchas personas lgtbi siguen sufriendo en sus países.

 

La lucha contra la lgtbfobia es una de las asignaturas pendientes de todas las naciones democráticas y una de las vergüenzas más dolorosas para las que no lo son. En Africa, en Asia , en América y en la vieja Europa siguen produciéndose situaciones y actos contrarios a este derecho humano, a veces con la complicidad de los Estados y otras con la indiferencia de estos. Se lucha contra lo evidente, pero no contra las causas que provocan las agresiones. Los discursos de los departamentos de los Estados más protectores solo llegan a redimir las consecuencias obviando el motivo del que éstas surgen.

 

Aquí, en España, ha habido un repunte peligroso de los actos violentos contra las personas lgtbi. En parte este aumento se debe a la visibilización que provoca la denuncia de las agresiones, y en parte también, al aumento de la maldita intolerancia.

NUEVO RESPETA

En este día, y para superar el discurso abstracto de denuncia, queremos fijar el foco en un caso que ha saltado a los medios, el del árbitro andaluz Jesús Tomillero Benavente. Este compañero ha tenido que abandonar su labor en los campos de fútbol por una “lesión social” tan repugnante como destructiva: los insultos y las mofas del que era objeto por haber hecho pública su condición de homosexual. El espacio del deporte masculino es un ámbito en el que la más mínima quiebra de la norma es castigada con la exclusión.


Resaltado este caso también deseamos seguir poniendo sobre el tapete los otros, los no mediatícos, los que ocurren con el silencio cómplice de quines los contemplan, los minimizan o los contextualizan en el marco de la reyerta entre grupos aislados de violentos contra el “que pasaba por allí”. La lgtbfobia tiene un origen estructural y para erradicarse debe apuntarse a la guarida de la bestia. La indiferencia o la minimización de este problema es la carne con la que alimenta al monstruo.

 

El día 17 de mayo es un día para celebrar un paso hacia adelante en la lucha por los derechos del colectivo lgtbi, pero también es una vara que mide lo lejos que todavía estamos de conseguir, para este colectivo, el estado de ciudadano de pleno derecho, de pleno respeto y con la garantía para poder vivir su vida sin tapaderas ni disimulos y sin el miedo a sufrir violencia.

Alejandro Mora, portavoz LGTBH de Respeta.

Equipo Respeta LGTBH 2016.

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